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Guía sobre cómo usar correctamente el anticongelante para coche

Guía sobre cómo usar correctamente el anticongelante para coche

Como todo buen aficionado a la mecánica, saber cómo utilizar correctamente un anticongelante para coche es clave para garantizar el buen funcionamiento del vehículo y para contribuir a la buena salud de su motor y algunos de sus componentes más importantes. Por lo tanto, haciendo un buen uso del refrigerante se evitan problemas inesperados que nos pueden ahorrar disgustos y una cantidad de dinero importante.

Así que en este primer artículo, de los dos que vamos a dedicar a esta guía sobre cómo usar correctamente el anticongelante para coche, vamos a analizar los conceptos técnicos necesarios para comprender esta relevancia. 

¡Empezamos!  

¿Para qué sirve el anticongelante para coche?

Un anticongelante, también llamado líquido refrigerante, es el compuesto que circula por el circuito de refrigeración del vehículo de combustión interna para controlar la temperatura del motor. La misión principal del líquido refrigerante es la de absorber el calor acumulado sobre el motor térmico para transportarlo, mediante la acción de la turbina que forma parte de la bomba de agua, hasta el radiador, donde lo cederá por conducción térmica al aire ambiental.

Al disipar este calor se elimina el riesgo de sobrecalentamiento del motor y de sus elementos internos, evitando averías tan temidas como la deformación de la culata, el gripado o el desgaste prematuro de los componentes internos del motor por un exceso de fluidez del aceite. 

Por otro lado, el líquido refrigerante también es usado para estas dos funciones:

  • Permitir el funcionamiento del sistema de calefacción del vehículo.
  • Agilizar el calentamiento del motor, junto con la acción del termostato, para que llegue cuanto antes a su temperatura óptima de funcionamiento (90ºC). 

¿Qué propiedades debe reunir el anticongelante para coche?

En muchas ocasiones, el desconocimiento, la creencia popular o una simple situación de emergencia justifican ciertas actuaciones sobre nuestro vehículo que, más allá de solucionar un problema, lo que hacen es empeorarlo. Es por eso, que conocer las propiedades que debe reunir un anticongelante o líquido refrigerante, evita el empleo de productos inadecuados, como el agua de la red de saneamiento pública, o que no se ajustan a las necesidades del vehículo y a sus condiciones de convección.

Teniendo en cuenta esto, los anticongelante que se pueden usar en los vehículos que disponen de sistema de refrigeración líquida debe reunir las siguientes propiedades:

  • Asegurar la correcta fluidez del líquido y un grado suficiente de capacidad para transferir el calor que transporta. Los compuestos que aseguran estas particularidades son el agua y el anticongelante. Ambos son los encargados de asegurar una fluidez adecuada que se mantenga estable con los cambios de temperatura, así como de ofrecer una elevada capacidad de transferencia del calor.  
  • Garantizar un determinado poder anticongelante para reducir el punto de congelación del líquido, debido a que está formado, entre otros compuestos, por agua destilada. Si se tiene en cuenta que el agua se congela a partir de los 0ºC, que determinados factores ambientales influyen sobre el valor exacto de congelación y que el motor térmico no está siempre en funcionamiento, existe el riesgo de congelación del refrigerante, lo que supondría que el circuito de refrigeración deje de funcionar en ambientes por debajo de esta temperatura, con las graves consecuencias que ello comporta para el motor. 

Para lograr este objetivo, los fabricantes introducen un determinado compuesto anticongelante en su formulación que, además, no ataque químicamente a las distintas mangueras y juntas de goma del circuito. El compuesto químico más utilizado es el glicol (etilenglicol), aunque también se emplea la glicerina o el propilenglicol. Cualquiera de estos compuestos se mezcla en proporción adecuada respecto a la de agua destilada para obtener su correcta funcionalidad. 

  • Aumentar el punto de ebullición para evitar que hierva y se evapore por el aumento de temperatura. El mismo compuesto anticongelante es el que suele normalmente incrementar el punto de ebullición junto con la presurización propia del circuito de refrigeración. 
  • Evitar la formación de óxido y los depósitos de cal. Debido a la presencia de agua en la formulación del líquido refrigerante, resulta especialmente necesario añadir sustancias específicas encaminadas a evitar o minimizar la formación de óxido y de depósitos de cal en el interior del circuito y de los distintos componentes que lo conforman. Cuando los anticongelantes son de tipo inorgánico (IAT), los compuestos utilizados normalmente son el silicio o el fósforo, mientras que cuando son orgánicos (OAT) o híbridos (Si-OAT) se emplean distintos ácidos orgánicos desactivados (ácidos carboxílicos). El uso de estos compuestos responde a que ofrecen una buena protección tanto sobre bloques de fundición como de aluminio.
  • Evitar la formación de espuma. Existe una tendencia elevada a que se forme espuma en el interior del circuito de refrigeración como consecuencia de la presencia de aire en el circuito y del desplazamiento al que se ve sometido el anticongelante. Por lo tanto, incluir productos químicos que eliminen este riesgo resulta fundamental para no comprometer la función del líquido refrigerante.  
  • Ofrecer resistencia a las formaciones de vapor. Los anticongelantes incorporan en su formulación compuestos químicos anticavitación que eliminan la tendencia a formar bolsas de vapor. Este vapor acumulado podría destruir la capa de protección anticorrosiva al entrar en contacto con las paredes internas del circuito y con los distintos componentes, por lo que quedaría comprometida la protección anticorrosiva y se incrementarían los depósitos de cal. Asimismo, este tipo de sustancia también.
  • Presentar un sabor amargo, a fin de evitar accidentes sobre la salud de las personas por motivo de una ingesta accidental. 

Además de estas propiedades, los fabricantes también suelen añadir en las composición de sus anticongelantes colorantes para tintar el líquido y así diferenciar sus distintas especificaciones, algo que sirve para poder saber su prestaciones, así como facilitar la detección de fugas. Sin embargo, el color utilizado para cada variante no está normalizado y puede diferir de un fabricante a otro, de tal modo que su color nunca puede ser tomado como un indicador de referencia genérico de clasificación.   

¿Qué anticongelante se puede comprar para un coche?

En el mercado dedicado a la venta de productos para automoción, se encuentran distintas variantes y calidades de anticongelante o líquido refrigerante diferenciadas por cada fabricante según su código específico de colores. Teniendo en cuenta esta salvedad, los anticongelantes mayormente comercializados actualmente son los siguientes:

  • Inorgánicos (IAT). Sus agentes antioxidantes empiezan a aportar protección desde el primer kilómetro y cubren por igual toda la superficie de los cuerpos interiores del circuito y de sus componentes. Presentan una durabilidad menor y tienden a formar depósitos calcáreos con el paso del tiempo. Su cambio se debe realizar entre los 40 y 60.000 kilómetros.
  • Orgánicos (OAT) o long-life. Son la variante más utilizada en automoción y quedan englobados dentro de las calidades de anticongelante G12 y G12+. Tiempo atrás, fue el G11 el que se usaba de forma generalizada. Estos anticongelantes tienen como principal particularidad que sus inhibidores de la corrosión empiezan a actuar pasados unos 2000 kilómetros y tienden a depositarse en la zonas donde existe un mayor riesgo de oxidación, por lo que su durabilidad es mayor permitiendo el cambio cada 10 años o 150000 kilómetros. 
  • Híbridos (Si-OAT). Están formados por una mezcla de anticongelantes orgánicos e inorgánicos, así que aúnan las ventajas de ambos sistemas. Son considerados también de larga duración (long-life) y sus calidades quedan enmarcadas dentro de las variantes G12++, G13 (incluyen monoetilenglicol y glicerina, que es menos dañina para el medio ambiente pero más corrosiva y con menor capacidad de transferencia del calor) y G12 EVO (incorpora fosfatos para incrementar la protección contra la corrosión). Otra particularidad positiva de estos anticongelantes se pueden mezclar con cualquiera de las calidades existentes en el mercado.    

Anticongelante: valor seguro para nuestro vehículo

Hasta aquí esta primera parte de la guía sobre cómo usar correctamente el anticongelante para coche donde hemos podido analizar la función esencial de protección que cumple el anticongelante dentro del funcionamiento de un vehículo, su composición química y las distintas calidades que existen. 

Así que, solo nos queda animarte a que estés atento a nuestras publicaciones para que no dejes pasar el segundo post de esta guía, donde analizaremos los anticongelantes desde un punto de vista más práctico. 

¡Te esperamos! 

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